El estrés en la vida profesional en los portadores de hepatitis

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Los portadores de hepatitis saben presentar síntomas de estrés en sus actividades profesionales con cuadros de ansiedad y depresión los cuales son totalmente entendibles cuando nos vemos frente al miedo de lo desconocido, con la responsabilidad de tener que enfrentar una enfermedad crónica, muy poco conocida y de tratamiento complejo. Este estrés es caracterizado por un cansancio emocional, evaluación negativa de sí mismo, depresión e insensibilidad con relación a casi todo y todos (hasta como defensa emocional).

Es más común observar este estrés en portadores de hepatitis C que en los portadores de hepatitis B. Hay una preponderancia en las mujeres y principalmente en aquéllas que no poseen un compañero estable.

Se trata de un conjunto de conductas negativas que primero aparecen en el ambiente de trabajo, como por ejemplo, el deterioro del rendimiento, la pérdida de responsabilidad, actitudes pasivo-agresivas con los otros y pérdida de la motivación, donde se relacionarían tanto factores internos, en la forma de valores individuales y trazos de personalidad, como factores externos, en la forma de las estructuras organizacionales, ocupacionales en grupo.

Psiquiatras y psicólogos la definen con el nombre de Síndrome de Burnout. El término Burnout es una composición de burn = quema y out = exterior, sugiriendo que la persona con ese tipo de estrés se consume física y emocionalmente, pasando a presentar un comportamiento agresivo y enfadadizo.

Los síntomas básicos de ese síndrome comienzan con un cansancio emocional donde la persona siente que no puede más dar nada de sí misma. Enseguida desarrolla sentimientos y actitudes muy negativas, como por ejemplo, un cierto cinismo en la relación con las personas de su trabajo y aparente insensibilidad afectiva.

Finalmente el paciente manifiesta sentimientos de falta de realización personal en el trabajo, afectando sobremanera la eficiencia y habilidad para realización de tareas y de adecuarse a la organización.

Este síndrome es el resultado del estrés emocional incrementado en la interacción con otras personas. Algo diferente del estrés genérico, el Síndrome de Burnout generalmente incorpora sentimientos de fracaso. Sus principales indicadores son: cansancio emocional, sentimiento de pérdida de la personalidad y falta de realización personal.

Siempre que el paciente considerar se encontrar en un cuadro de estrés, ansiedad o depresión es necesario buscar auxilio médico especializado, de preferencia un psiquiatra, el cual sabrá identificar correctamente la causa y recetar medicamentos específicos. La familia también debe estar atenta a estos cambios de actitud y ayudar su familiar a encontrar el mejor camino para tratar del problema existente.

El cuadro evolutivo tiene diferentes fases, pero estos nunca deben ser usados como auto-evaluación o automedicación. Sospechando de encontrarse con uno de los síntomas consulte siempre el médico.

Primera fase:

– ¿Delante de la pregunta lo que usted tiene? normalmente la respuesta es “no sé, no me siento bien”

Segunda fase:

– Irritabilidad o ansiedad persistentes.

– Señales físicas de tensión, como dientes quebrando y mandíbulas estallando.

– Dificultad para dormir.

– Problemas de digestión.

– Jaquecas.

– Olvidos y habilidad de concentración reducida.

– Corazón por momentos disparando.

– Falta de voluntad, ánimo o placer de ir a trabajar.

– Dolores en la espalda, cuello y columna.

Tercera fase:

– Incumplimiento de la hora de trabajo. Llega tarde y sale temprano.

– Agotamiento persistente.

– Recusa de trabajar en grupo.

– Señales de sarcasmo y cinismo.

– Aumento del consumo de alcohol, café, tabaco y alimentos.

– Apatía, poca voluntad de relación con otras personas.

– Sensación de persecución “todos están contra mí”.

Fase final:

– Depresión.

– Problemas de salud crónicos.

– Aparecimiento de enfermedades sicosomáticas, tales como alergias, psoríasis, picos de hipertensión, etc..

– Fatiga crónica sentimental e/o física.

– Los disfraces de “salir” de la sociedad dejando todas las responsabilidades para detrás. – Sensación de estar preso y posiblemente con pensamientos suicidas.

– Durante esta etapa, o antes, de ella lo ideal es alejarse del trabajo.

Vemos así que los síntomas psiquiátricos pueden afectar la capacidad de trabajo de un individuo con problemas de salud derivados de una hepatitis y que ellos deben ser considerados para efectos de jubilación o de licencia momentánea de sus actividades profesionales.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
hepato@hepato.com 


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