¿Cuál es el límite máximo deseado en el nivel de las transaminasas?

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Es a cada día más común que al se realizar una prueba de sangre sea también realizado el examen de las transaminasas. ¿Pero lo qué miden las transaminasas y para que ellas sirven?

Las transaminasas son enzimas encontradas en la sangre y cuando elevadas indican que podemos estar frente a alguna enfermedad, básicamente, pero no necesariamente, afectando el hígado. Las transaminasas indican que algo de errado está aconteciendo, pero ellas no sirven para diagnosticar la causa del problema, siendo un indicador, un alerta para el médico solicitar exámenes complementarios que puedan diagnosticar a causa.

Conforme los resultados, caso una de ellas presente resultados mucho más elevados que las demás el médico podrá orientar la estrategia del diagnostico, ya sospechando se tratar de exceso de ingestión de bebidas alcohólicas, alteraciones por medicamentos, depósitos de grasa en el hígado, hepatitis por virus, problemas en los músculos o en el corazón, etc.

Siempre que cualquiera de ellas presentar un resultado superior a tres veces el nivel máximo un profesional médico especialista en hígado (vea relación de profesionales en la sección DONDE TRATAR de nuestra página en el internet) debe ser procurado inmediatamente, pues indica que las alteraciones pueden ser peligrosas.

Pero en la actualidad existen estudios que indican que los niveles máximos de transaminasas considerados como ideales apuntan a valores excesivamente altos. Un nuevo estudio realizado en Australia en adolescentes masculinos con la transaminasa más directamente relacionada con alteraciones en el hígado, la ALT (TGP) fue publicado en Hepatology, presentados datos muy interesantes.

Los investigadores objetivan buscar un valor seguro para crear una nueva definición para el límite superior normal de la transaminasa ALT (TGP), definir las implicaciones y asociaciones que pueden elevar la ALT (TGP), y entender factores de riesgo y asociaciones con la hepatitis C.

En el período entre octubre de 2003 y diciembre de 2005 fueron acompañados 439 adolescentes considerando estilo de vida, datos clínicos y asociaciones relevantes que pudiesen alterar los resultados. Ninguno de los participantes al inicio de la investigación poseía masa corporal arriba de lo normal y todos ellos presentaban niveles normales de colesterol, triglicéridos y presión sanguínea, no haciendo uso abusivo en el consumo de bebidas alcohólicas.

El límite máximo actual para la transaminasa ALT (TGP) y de 45 ó 55 UI/L dependiendo del kit utilizado por el laboratorio.

Los investigadores trabajaron con los siguientes límites máximos para intentar diagnosticar anormalidades:

– 28 UI/L para ALT (TGP);
– 32 UI/L para AST (TGO);
– 29 UI/L para GGT

Durante el período del estudio 17% de los participantes elevaron la ALT (TGP) arriba de las 28 UI/L. Al comparar ese grupo con los otros participantes fue observado que entre los que aumentaron las transaminasas existía una asociación con el aumento del peso u obesidad. El aumento de las transaminasas sirve como un alerta para una probable deficiencia metabólica minimizando el riesgo futuro de problemas cardiovasculares o diabetes.

Con los nuevos niveles máximos fue posible diagnosticar 80% de los casos de participantes con hepatitis C, probablemente infectados en los últimos 12 meses por ser usuarios de drogas inyectables. Entre los participantes 81 de ellos eran usuarios de drogas siendo comprobada una tasa de infección de por lo menos 3,7% al año en ese grupo específico.

Concluyen los autores del estudio que se adoptados menores niveles máximos para las transaminasas, en especial para la ALT (TGP) será posible, de forma simple, diagnosticar enfermedades que atacan el hígado en las fases iniciales.

MI COMENTARIO:

Interesante la conclusión del estudio, pues las transaminasas ya son prácticamente parte integrante del hemograma (conteo sanguíneo completo). Vemos que si se disminuye el nivel máximo, el cual es un nivel de alerta para que cualquier médico realice una estrategia de diagnostico especifico para el hígado, muchas enfermedades hepáticas podrían ser diagnosticadas en fases más precoces, dejando el paciente en mejores condiciones para tratar de la enfermedad.

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
D van der Poorten, D Kenny, T Butler, and others. Liver Disease in Adolescents: A Cohort Study of High-Risk Individuals. Hepatology 46(6): 1750-1758. December 2007.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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