Tópicos rápidos sobre la cirrosis

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1 – ¿Lo qué es cirrosis?

La cirrosis es una condición en la cual el hígado tiene comprometidas muchas de sus funciones. El hígado cirrótico se presenta “duro” a causa de la llamada “cicatrización” originada por la fibrosis persistente durante largo período.

La fibrosis dificulta el pasaje de la sangre. Cuando la fibrosis llega al punto en el que interrumpe totalmente el flujo las células del hígado empiezan a morir, formando “cicatrices” (tal cual la protuberancia que se queda en la piel después de un corte profundo) pasando el hígado la condición de cirrótico.

2 – ¿Lo qué causa la cirrosis?

Muchas pueden ser las causas que pueden dañar el hígado, estando entre las más comunes el abuso de bebidas alcohólicas, las hepatitis B y C, la hepatitis auto inmune, diversas enfermedades genéticas y la esteatosis (grasa depositada en el hígado).

3 – ¿Existen síntomas durante la cirrosis?

Las personas con cirrosis pueden presentar síntomas dependiendo del estadio en el que ella se encuentra. Los primeros síntomas son la ictericia (ojos, piel y orina amarillenta), picazón y fatiga.

4 – ¿Consecuencias en el organismo?

El hígado es llamado de la “fabrica” del organismo, siendo responsable de procesar y desintoxificar todo aquello que es ingerido por el individuo, purificando la sangre y produciendo nutrientes vitales.

5 – ¿Grados de cirrosis?

La cirrosis puede ser inicial, cuando sus síntomas y consecuencias son pocas o puede llegar al extremo de provocar la falencia del hígado, cuando ella se vuelve irreversible.

La cirrosis puede ser compensada o descompensada. La cirrosis compensada no presenta síntomas que afecten la calidad de vida del individuo. La descompensación acontece cuando da repetición de episodios de ascitis (conocida como barriga de agua por la acumulación de fluido en el abdomen), varices sangrando en el esófago hasta finalmente episodios de encefalopatia hepática.

6 – ¿Diagnostico de la cirrosis?

Individuos con cirrosis no diagnosticada pueden presentar síntomas que también son comunes a otras enfermedades, dificultando la sospecha de cirrosis. Entre los síntomas comunes que un cirrótico puede presentar se encuentran la fatiga, el insomnio, la pérdida del apetito, la pérdida de peso, náuseas y debilidad.

Algunos síntomas y señales son más característicos a un cuadro que podría indicar una cirrosis inicial, entre los cuales pueden ser observados señales de vasos capilares rojos sobre la piel del abdomen superior, las palmas de las manos rojas o manchadas, fastidio en la región del hígado.

Cuando la cirrosis alcanza un grado mayor las señales y síntomas se vuelven más evidentes, pudiendo médicos y profesionales de salud de varias especialidades sospechar de un daño hepático elevado, los cuales deberían encaminar el paciente para un médico especializado en problemas hepáticos. Entre las señales más directamente relacionadas que deben ser considerados como sospecha se destacan la ascitis (barriga hinchada) la batida del corazón acelerada, encías sangrando, brazos y parte superior del cuerpo perdiendo masa muscular, sensación de mal estar (resaca) después de ingerir bebidas alcohólicas, confusión mental, vértigo, acumulación de fluidos en los tobillos, pies y piernas (edema), caída del cabello, pérdida del deseo sexual, lapsos de memoria, fiebres e infecciones frecuentes, calambres en los músculos, dolor del lado derecho del hombro, dificultad de respiración, orina oscura, forma tambaleante al caminar y vómitos de sangre.

Aclarando que no son todos los síntomas que aparecen, pero siendo conveniente que al observar una persona que presente alguno de ellos la recomendación deba ser la de procurar un médico para hablar sobre la conveniencia de exámenes de la función hepática.

7 – ¿Tratamiento de la cirrosis?

El tratamiento principal será el destinado a combatir la causa de la cirrosis. Si la cirrosis fue provocada por el abuso de bebidas alcohólicas el tratamiento inicial será evitar totalmente el alcohol, si la causa es medicamentosa el medicamento deberá ser retirado, si fue provocada por un virus será el virus que deberá ser atacado y, así para cada causa de la cirrosis. Conjuntamente deben ser tratadas las complicaciones de la cirrosis.

Se existe acumulación de fluidos en el abdomen (ascitis) o edema (retención de líquidos en las piernas) la recomendación será evitar la ingestión de sal y probablemente será administrado un diurético. En casos severos el fluido acumulado podrá ser drenado por medio de una pequeña cirugía.

Presión en la vena puerta, en las venas secundarías del hígado y hasta la presión arterial elevada pueden ser controladas con diversos medicamentos para control de la presión, objetivando evitar hemorragias. En algunos casos es necesario colocar un stent en la vena puerta para asegurar el flujo.

Existiendo varices en el esófago el tratamiento busca eliminarlas o evitar sangramientos (hemorragias) pudiendo ser colocados pequeños elásticos en las venas, o la colocación de tipss o por la administración de medicamentos.

Existiendo infecciones el paciente recibirá antibióticos específicos para cada una de ellas.

Aconteciendo la encefalopatia medicamentos ayudan a disminuir los niveles de las toxinas que ocasionan el síntoma. Las señales da encefalopatia deben ser bien explicados para que el propio paciente los pueda identificar lo más precoz posible y así buscar asistencia medica.

El trasplante de hígado es el tratamiento final. Cuando la falencia hepática es inevitable el trasplante es el procedimiento valido para evitar la muerte del paciente.

8 – CUIDADOS:

Todo paciente con cirrosis, en cualquier grado, debe pasar por exámenes periódicos para verificar la posible formación de tumores cancerígenos, los cuales, si diagnosticados aún en el inicio poseen tratamiento y control. Exámenes de imagen deben ser realizados periódicamente, acompañados de exámenes de sangre que detectan proteínas específicas del cáncer.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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