El consumo de fructosa y grasas trans llevan a la enfermedad en el hígado

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Estudio publicado en el Hepatology confirma que una dieta con elevado consumo de azúcar, fructosa y grasas trans no solamente aumenta la obesidad, como también compromete el hígado por provocar depósitos de grasa (esteatosis) y aumento de la fibrosis. La fructosa es encontrada en muchos alimentos, en especial en las gaseosas y, las grasas trans están presentes en muchos alimentos industrializados.

En Estados Unidos el consumo de fructosa representa 10,2% de las calorías de la dieta de la población. La fructosa es considerada la principal responsable por la epidemia de obesidad, enfermedades del corazón y de los casos de grasa en el hígado (esteatosis) problemas que ya son considerados como verdaderas epidemias.

Los ratones de laboratorio fueron alimentados durante 16 semanas divididos en grupos. Un grupo recibió una dieta normal de alimentación y otro grupo una dieta rica en azúcar, fructosa y grasas trans. Todos los ratones eran evaluados regularmente con exámenes específicos de función hepática relacionada a la obesidad y evaluaron la progresión para enfermedad hepática en fase terminal.

Al final de las 16 semanas el grupo de ratones alimentado con la dieta normal baja en calorías se mantuvo con el peso normal y no presentaba grasa en el hígado. Los ratones alimentados con la dieta rica en calorías (solamente con grasas trans o grasas trans y fructosa) se pusieron obesos y presentaban esteatosis en el hígado.

Curiosamente solamente en el grupo alimentado con la combinación de grasas trans y fructosa se observó que junto de la presencia de esteatosis avanzada la fibrosis ya estaba en progresión. Ese mismo grupo mostraba la existencia de estrés oxidativo en el hígado y aumento de la inflamación.

MI COMENTARIO

Frecuentemente escribo que individuos con peso normal presentan una progresión más lenta del daño hepático ocasionado por la hepatitis. Este estudio confirma que la dieta posee un factor fundamental, pues un infectado con hepatitis que mantenga una alimentación inadecuada y el peso arriba de lo normal estarán atacando su hígado doblemente, por la hepatitis y por los daños causados por la alimentación con exceso de azúcar, fructosa y grasas trans.

La hepatitis será cuidada por el médico, ya la dieta depende del libre arbitrio de cada uno. Podemos hacer mucho para ayudar el hígado, pero para eso debemos ser conscientes de aquello que comemos.

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
High-fructose medium-chain-trans-fat diet induces liver fibrosis & elevates plasma coenzyme Q9 in a novel murine model of obesity and NASH. – Rohit Kohli, Michelle Kirby, Stavra A. Xanthakos, Samir Softic, Ariel E. Feldstein, Vijay Saxena, Peter H. Tang, Lili Miles, Michael V. Miles, William F. Balistreri, Stephen C. Woods, Randy J. Seeley. – Hepatology, 2010; DOI: 10.1002/hep.23797

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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