Pruebas solicitadas por el médico cuando existe sospecha de algún problema en el hígado

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Prácticamente en toda consulta médica será solicitado el conocido hemograma, un examen que evalúa las células sanguíneas de un paciente, o sea, las de la serie blanca y roja, conteo de plaquetas, reticulocitos e índices hematológicos.

Sin embargo, existiendo sospecha que pueda estar aconteciendo algún problema en el hígado el médico estará solicitando exámenes llamados de función hepática con lo cual podrá se conocer si el hígado está inflamado o si presenta algún daño.

Inicialmente como conducta diagnostica ante alguna sospecha de problemas en el hígado podrán ser solicitados siete pruebas diferentes:

– Alanina aminotransferase, conocida como transaminasa ALT o transaminasa TGP o, transaminasa pirúvica, examen que auxilia en el diagnóstico de enfermedades hepáticas, siendo una transaminasa más sensible que la TGO. Los niveles de TGP se encuentran elevados en el alcoholismo, hepatitis víricas, hepatitis no alcohólicas, cirrosis, colestase, hemocromatosis.

– Aspartato aminotransferasa, conocida como transaminasa AST o transaminasa TGO, o transaminasa oxalacética, examen que auxilia en el diagnóstico de enfermedades hepáticas y musculares. Aunque los niveles de TGO no sean específicos para enfermedades hepáticas, son evaluados juntamente a las otras enzimas como la TGP. En la hepatitis alcohólica, los niveles de TGO se elevan y, en general son más de dos veces mayores que los de TGP.

– Gama glutamil transferasa (gama GT) o transaminasa GGT, examen que auxilia en el diagnóstico de colestase hepatobiliar y detecta el consumo de alcohol por el paciente.

– Fosfatase alcalina (FA), examen que puede señalizar obstrucción de los conductos biliares.

– Bilirrubina, examen para evaluar la función hepática y la condición de los glóbulos rojos

– Albúmina, una proteína útil en el diagnostico de insuficiencia hepática

– Tiempo de Protrombina (TP), también conocido como “International Normalized Ratio” (INR), o aún como tiempo de actividad de la protrombina (TAP), sirve para medir el tiempo de coagulación de la sangre.

Si un de ésos exámenes presenta resultados alterados podrá ser que el hígado está siendo agredido o ya se encuentra dañado, sirviendo entonces como estrategia diagnostica para la solicitación de exámenes adicionales que puedan diagnosticar la causa.

El médico entonces pasará a solicitar exámenes que puedan diagnosticar la causa, solicitando inicialmente los llamados marcadores de las hepatitis, esto es, pruebas para las hepatitis A, B y C. Estando todos negativos la conducta diagnostica continuará con la solicitación de otros exámenes de sangre e imagen. Es siempre bueno recordar que el único examen que consigue evaluar con total seguridad lo real estado del hígado es la biopsia hepática.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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