Recomendaciones de Buen-Senso en el tratamiento de las enfermedades hepáticas

1450

Voltar

“Recomendaciones de Buen-Senso” son aquéllas recomendaciones redactadas por los afectados por enfermedades del hígado, esperando que médicos, dentistas, gobiernos y planos privados de asistencia a la salud las utilicen para la buena relación paciente/medico, sirviendo como un guía para un servicio digno, libre de atritos en la relación que por largo tiempo se establece entre las partes y, como un código en defensa de los pacientes.

Esta norma es referente al tratamiento de las enfermedades del hígado en forma generalizada. No serán incluidos en ellas medicamentos o pruebas que son específicos de cada enfermedad.

 

BUEN-SENSO EN EL TRATAMIENTO DE PACIENTES HEPATOPATAS

 

1 – Es fundamental la empatía y confianza del paciente hepatopata con el profesional de la salud existiendo para tal, total libertad de elección. Todo hepatopata puede escoger su médico y hospital, pudiendo cambiar cuántas veces considere necesarias.

2 – Todo paciente hepatopata tiene derecho a servicio humano, atento y respetuoso, por parte de los profesionales de salud, con derecho a ser atendido en un local adecuado.

3 – El paciente hepatopata portador de enfermedades infecto-contagiosas no puede sufrir discriminación en los servicios de salud o en el servicio profesional, debiendo ser identificado por su nombre. No puede ser llamado por el nombre de la enfermedad o de formas impropias, prejuiciosas o discriminatorias.

4 – El paciente hepatopata tiene derecho a consultas marcadas anticipadamente evitando tiempo de espera superior a 30 minutos. El hepatopata tiene derecho a estar acompañado por un familiar o amigo en la consulta. En las internaciones los familiares o visitas deben respetar los reglamentos del hospital para no comprometer las actividades médicas.

5 – Por ley el paciente hepatopata debe haber resguardado el secreto de su prontuario, a través del sigilo profesional, desde que el mismo no presente riesgos a terceros o la salud pública.

6 – El secreto del prontuario incluye todo aquello que, aun siendo desconocido por el hepatopata, pueda el profesional de salud tener acceso y comprender a través de las informaciones obtenidas en la historia del hepatopata, resultados de las pruebas bioquímicas y radiológicas.

7 – El paciente hepatopata, por ley, tiene el derecho de tener su expediente médico elaborado de forma legible y de consultarlo en cualquier momento. Este expediente debe contener la historia clínica del hepatopata, principio y evolución de la enfermedad, raciocinio clínico, exámenes, conducta terapéutica y demás informes y anotaciones clínicas. De ser solicitado por el hepatopata, debe suministrársele una copia.

8 – El hepatopata tiene derecho de recibir explicaciones claras sobre el examen a que va a ser sometido y cual es la finalidad de los exámenes de laboratorio, pudiendo consentir o recusar procedimientos, diagnósticos o terapéuticos que le vayan a realizar sobre él. Debe consentir de forma libre, voluntaria, aclarada y con adecuada información. La negativa a recibir tratamiento o de realizar un procedimiento diagnostico es de total responsabilidad del paciente hepatopata, liberando al profesional de salud de cualquier responsabilidad. Cuando ocurran alteraciones significantivas en el estado de salud inicial o de la causa por la cual el consentimiento fue dado, éste deberá ser renovado.

9 – El paciente hepatopata tiene el derecho de conocer los resultados de los exámenes si así lo anhela.

10 – El profesional de la salud debe discutir claramente el tratamiento con el paciente hepatopata asegurando informaciones claras, simples y concisas, adaptadas a su condición cultural, sobre las acciones diagnósticas y terapéuticas, los riesgos que corre si las acepta, la duración del tratamiento, la localización de su patología, si existe necesidad de anestesia, cual es el instrumental que va a ser utilizado y que regiones del cuerpo serán afectadas por los procedimientos, teniendo el derecho de exigir que todo el material utilizado sea rigurosamente esterilizado, o desechable y manejado según normas de higiene y prevención.

11 – El paciente hepatopata debe ser informado sobre el tratamiento y los medicamentos utilizados, siendo informado si los mismos se destinan a obtener la cura o solamente aliviar los síntomas. Debe ser alertado sobre los riesgos de un embarazo en la pareja o los riesgos en la lactancia. Debe ser informado sobre el tiempo necesario y la correcta forma de uso. Debe ser informado sobre todos los posibles efectos adversos y secundarios y la gravedad de cada de ellos. Debe ser informado sobre el procedimiento que debe seguir si olvida tomarse esporádicamente el medicamento. Debe ser informado sobre el uso de otros medicamentos durante el tratamiento. Debe ser informado sobre la prohibición de la ingestión de bebidas alcohólicas. Debe ser informado sobre alimentos que deben ser evitados. Debe ser avisado sobre las alternativas eventualmente existentes y lo que puede acontecer se decide no utilizar los medicamentos indicados.

12 – El paciente hepatopata tiene derecho a ser informado si el tratamiento o el diagnóstico es experimental o hace parte de pesquisa, y si los beneficios a ser obtenidos son proporcionales a los riesgos y si existe probabilidad de alteración de las condiciones de dolor, sufrimiento y desarrollo de su patología teniendo, todavía, el derecho de consentir o recusar a ser sometido a la experimentación o pesquisas. En el caso de imposibilidad de expresar su voluntad, el consentimiento debe ser dado por escrito por sus familiares o responsables.

13 – El profesional de la salud debe recetar los medicamentos con las informaciones necesarias de modo a garantizar que el paciente hepatopata vaya a tomarlo correctamente. No pueden ser recetados medicamentos que no posean la máxima eficacia o que aún no tengan seguridad correctamente comprobada, observándose siempre el daño histológico del hepatopata en cuestión.

14 – El paciente hepatopata en tratamiento por el sistema público de salud tiene derecho de recibir medicamentos básicos, y también medicamentos y equipos de alto costo, que mantengan la vida y la salud. El hepatopata tiene el derecho de recibir los medicamentos acompañados de instructivo impreso de forma comprensible y clara, con fecha de fabricación y fecha de caducidad.

15 – El paciente hepatopata tiene el derecho de recibir las recetas con el nombre genérico del medicamento (Ley del Genérico), y no en código, dactilografiadas o en letras de forma, o con caligrafía perfectamente legible, y con firma y sello conteniendo el número de registro del médico en el Consejo Profesional.

16 – El paciente hepatopata tiene derecho de conocer la procedencia y verificar antes de recibir sangre o hemoderivados para la transfusión, si el mismo contiene sello en las bolsas de sangre testificando las serologías efectuadas y su validez

17 – El paciente hepatopata tiene derecho de saber con seguridad y anticipadamente, a través de pruebas o exámenes, que no es diabético, portador de algún tipo de anemia, o alérgico a determinados medicamentos (anestésicos, penicilina, sulfas, suero antitetánico, etc.) antes de ser administrados.

18 – El paciente hepatopata tiene derecho de recibir o rehusar asistencia moral, psicológica, social y religiosa.

19 – El paciente hepatopata tiene derecho a una muerte digna y serena, pudiendo optar él propio (desde la lucidez), la familia o responsable, por local o acompañamiento y aún si quiere o no el uso de tratamientos dolorosos y extraordinarios para prolongar la vida.

20 – El hepatopata tiene el derecho de no tener ningún órgano retirado de su cuerpo sin previa aprobación de la familia.

21 – El paciente hepatopata tiene derecho a la indemnización monetaria en el caso de cualquier complicación en sus condiciones de salud motivadas por imprudencia, negligencia o impericia de los profesionales de salud.

22 – Los derechos del paciente hepatopata en los planos privados de salud son idénticos a los de cualquier asociado. En caso de tener una cobertura negada el paciente hepatopata tendrán acceso a un médico y no a un burócrata de la empresa de salud. Si aun así la empresa continúa negando la cobertura del servicio el paciente hepatopata podrá recurrir a una tercera opinión de un médico especialista totalmente independiente de la empresa de salud y la decisión de ese especialista deberá se acatada. Si la empresa de salud incorrectamente se niega a aceptar esa tercera opinión porque los beneficios en cuestión no están incluidos en el plano, el paciente puede recurrir a la Justicia y procesar no solo para usufructuar de los beneficios, sino también para ser resarcido de los gastos del pleito así como multas por daño moral y a la salud si el plano es considerado culpable.

23 – Es deber del paciente hepatopata el celar por la propia salud y tener siempre consigo sus documentos, llevándolos para sus consultas. Entre estos documentos debe constar una copia del prontuario, de los exámenes, radiografías y todo material que auxilie al diagnostico o el procedimiento a ser tomado por otro profesional de la salud.

24 – El paciente hepatopata tiene el deber de colaborar en su tratamiento proporcionando información completa y precisa al profesional de la salud.

25 – El paciente hepatopata tiene el deber de comprometerse a tomar los medicamentos en tiempo y forma una vez que ha decidido aceptarlo.

26 – El paciente hepatopata tiene el deber de informar a sus familiares y orientarlos a fin de evitar riesgos.


Nota:
Las recomendaciones de este BUEN-SENSO están fundamentadas en el Código de Nuremberg (1947), en la Declaración de los Derechos del Hombre (1948), en la Declaración de Helsinque (1964 y modificaciones) y en el Acuerdo General sobre Derechos Civiles y Políticos de la ONU (1966).

Con relación al Brasil se fundamentan en la Constitución Federal de 1988, del Código de Defensa del Consumidor, Código Civil, Código Penal y, de la Ley Orgánica de la Salud n° 8.080 de 1990.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
hepato@hepato.com


IMPORTANTE: Los artículos se encuentran en orden cronológico. El avanzo del conocimiento en las pesquisas puede tornar obsoleta cualquier colocación en pocos meses. Encontrando colocaciones diversas que puedan ser consideradas controversias siempre debe se considerar la información más actual, con fecha de publicación más reciente.


Carlos Varaldo y el Grupo Optimismo declaran que no tienen relaciones económicas relevantes con eventuales patrocinadores de las diversas actividades.


Aviso legal: Las informaciones de este texto son meramente informativas y no pueden ser consideradas ni utilizadas como indicación médica.


Es permitida la utilización de las informaciones contenidas en este mensaje si se cita la fuente: WWW.HEPATO.COM


El Grupo Optimismo es afiliado a AIGA – ALIANZA INDEPENDIENTE DE GRUPOS DE APOYO

Compartilhar