Allan – Brasil

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Me llamo Allan, soy profesor de Matemáticas. En 2008, haciendo algunos exámenes de rutina, dije para la médica, doctora Camila Moraes Correa, que sentía quemazón hace muchos años y ya había hecho muchos exámenes y no descubría la causa. La médica me pidió un examen para ver se había tenido contacto con el virus de la hepatitis C. El resultado positivo.

Como yo no tenía mucha información sobre la enfermedad, me quedé sin suelo y pensé que no viviría ni hasta el año siguiente. Esto fue en octubre de 2008. Volviendo a la médica ella me encaminó para otra médica, doctora Nelmy Angela Saad que me tranquilizó, me explicó que había tratamiento y que necesitaba hacer exámenes en mi esposa y en mi hijo, ya que yo no sabía cómo, cuándo y ni donde había sido infectado. Más tarde investigando todo descubrí que había hecho una transfusión de sangre en 1979 y puedo afirmar casi que sin duda que ésta fue a causa de la contaminación. Gracias a Dios los exámenes de la mujer y del hijo dieron negativo.

Pidió entonces un examen de PCR cuantitativo dando en la época 2.000.000 de virus por cm3 de sangre. Hice entonces una biopsia que tuvo resultado A1F0, no había fibrosis, aunque ya hubiese inflamación en el hígado.

Más tarde, investigando en el Internet y entrando en el sitio del Grupo Optimismo, pude tener muchas informaciones y leí todo el libro del señor Carlos Varaldo “La cura de la Hepatitis C” y esto me ayudó mucho. Esperé más un tiempo y tomaba todas las precauciones para no infectar otras personas, pero el hecho de tener el virus, aunque no estuviese dañando mi hígado, me incomodaba mucho y resolví tratar en octubre de 2010.

Sabía que en Goiânia, el remedio no faltaba mucho en las farmacias del INSS. Fui a Goiânia, donde viven mis hermanos y mi madre, y supe por información de un hermano, que la doctora Suelene Pedrosa Soares trataba muy bien de los males del hígado. Consulté con ella, cambié informaciones, pues en esa época ya estaba bien informado sobre todo el proceso de tratamiento, sabía que el mismo no era fácil y la seguridad de poner buen fin era de más o menos 48% pues mi genotipo era el 1.

Pues bien, después de una batería de exámenes la doctora Suelene me encaminó al SUS y aunque estuviese con A0F1, argumenté en el pleito que ellos forman, de mi voluntad de curarme y de mi disposición en completar el tratamiento. Me liberaron el medicamento y yo tomé la primera dosis del interferón en un viernes, día 04/02/2011 siguiendo todos los consejos del libro, y de la médica, adherencia total al tratamiento, tomar la inyección por la noche de viernes pues tendría el sábado y el domingo para curtir la “resaca” de la inyección y nunca olvidar la Ribavirina.

Hacía exámenes de control toda semana, y durante el tratamiento, adelgacé 11 kg y la tasa de glóbulos blancos se quedó abajo de 1000 dos veces. Los hematíes siempre abajo de 10 desde el primer mes de tratamiento y en algunas veces, antes de los seis meses de tratamiento la médica redujo a dosis de la Ribavirina o del Interferón para media dosis pero esto solo por algunos días (la Ribavirina) o algún viernes ( el Interferón) yo ya estaba informado de los riesgos de que con las reducciones de dosis perder el tratamiento o tener una recidiva, por eso no me quedaba reclamando mucho e intentaba al máximo no disminuir la dosis de los remedios. En el sexto mes de tratamiento hicimos un examen PCR cuantitativo, en el laboratorio Sabin aquí en Brasilia, la tasa mínima de detección es 12 unidades del virus por ml y el examen dio negativo.

Continué firme en la certeza y en la fe de estar haciendo mi parte y que “zeraria” el virus durante y después del tratamiento. De los seis meses para frente, empezaron a aparecer puntos de picazón muy intensa en la cabeza (soy calvo) y en la espalda, consulté una médica de piel que me pasó varios remedios para amenizar la picazón, qué de cierta forma alivió un poco.

Durante el tratamiento, trabajé casi todos los días, hacía esto porque estaba soportando, aunque el cansancio fuese intenso, y para evitar quedar pensando y quedar deprimido. Quiero relatar, que creo en vibraciones positivas, entonces las únicas personas que sabían que yo estaba en tratamiento era mi esposa y mi hijo, hasta porque estaba con el pensamiento tan positivo en los resultados, que no quería preocupar los más próximos con esto.

En los últimos tres meses de tratamiento, la picazón aumentó mucho, las espaldas se quedaron manchadas y yo no aguantaba más aquello y desconfié que estuviera con una reacción alérgica al Interferón, pues en ese período tomé todas las dosis del remedio sin necesitar disminuir la cantidad de comprimidos o reducir la dosis de interferón.

Llegué al consultorio día 21 de diciembre y antes, en el día 19 ya había salido el segundo resultado del PCR, ahora Cualitativo y el resultado también fue Negativo o INDETECTABLE entonces la médica me dijo que realmente fue una reacción alérgica muy fuerte y que yo no necesitaba tomar la 47ª dosis del remedio que sería día 23/12 y ni la 48ª que sería día 30/12 pero que continuase con la Ribavirina. En el día 23/12 paré con a Ribavirina, había completado las 48 semanas de tratamiento. Fui a la farmacia del hospital y devolví las dos dosis que estaban conservadas y yo no había utilizado, sé cómo esos remedios son caros y podrían servir para otras personas.

En el segundo mes después del tratamiento, no sentía más la picazón, mi peso y, la tasa de glóbulos blancos, volvían al normal y la anemia estaba acabando. En julio de 2012 hice un PCR que dio INDETECTABLE y en diciembre hice otro que también dio INDETECTABLE. Yo ya me considero curado, feliz y agradecido a todos que hicieron parte de esa jornada, las médicas que relaté, mi esposa, mi hijo y a Dios que me dio fuerzas para vencer ese virus que no es fácil.

A todos que están en tratamiento, tengan fe y hagan su parte, que seguramente saldrán victoriosos. Gracias a Carlos Varaldo por mantener el sitio que como ya dije, fue de extrema importancia para mi tratamiento.

Allan

Carlos Varaldo
www.hepato.com
hepato@hepato.com 


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