Magali Passos Leiria – Brasil

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Me llamo Magali, y descubrí que estaba infectada hace más o menos 30 años sin saber. Tengo actualmente 55 años y fui infectada probablemente durante transfusiones de sangre recibidas por el hecho de estar embarazada y perdiendo sangre desde los cuatro primeros meses de embarazo.

Quede embarazada en 1978, 1980 y 1981 y tenía que quedar internada para no perder el bebé debido a la hemorragia que se manifestaba desde el cuarto mes. Del primer embarazo nació mi hija que actualmente tiene 32 años, en 1980 perdí un bebé también debido a la hemorragia y el tercer embarazo, mismo tomando anticonceptivo, preñé de mi hijo que hoy tiene 29 años.

Soy Agente Educadora del Municipio y descubrí que estaba infectada debido al estrés por qué pasé en mi trabajo, pues allende trabajar directamente con mil doscientos adolescentes, era constantemente humillada y hasta mismo sufrí agresión física por parte de algunos adolescentes. A partir de allí, empezaron a aparecer picores que viraban heridas en mis piernas y en la boca. Después de varios diagnósticos equivocados tales como sarna, impétigo, alergia, psoríase, fue descubierto a través de biopsia que las heridas eran causadas por liquen plano, lo que podría ser consecuencia de baja inmunidad causada por SIDA o Hepatitis C en conjunto con el estrés.

Cuando descubrí que estaba con Hepatitis C, no sé se agradecía a Dios o pedía para ayudarme, pues por la menos la prueba de SIDA dio negativo. A la medida que el tiempo pasaba, parecía que el suelo iba desapareciendo cada vez más bajo mis pies. Toda mi vida pasó a se desenrollar en torno de la enfermedad, o sea, no vivía más, no me divertía. Era prácticamente imposible dormir o despertar sin pensar en la enfermedad. ¡Despertaba en medio a la noche repentinamente asustada – “No es sueño, es verdad!”.

Para conseguir la medicación tuve que entrar en la Justicia y por muchas veces tenía que incomodar los pobres médicos pidiendo laudos, exámenes, recetas, que eran recusadas por meses y meses, pues la Secretaría de Salud exigía que fuese hecha una biopsia hepática, la cual, segundo los médicos no sería innecesaria y hasta riesgosa, pues según la ecografía, mi hígado ya estaba todo heterogéneo y mi carga vírica era comprobadamente la más alta. El genotipo, el período de contaminación, mi edad y la dificultad para lograr la medicación no me daban muchas esperanzas de cura.

Bien, si yo quería vivir, tendría que ser fuerte lo suficiente para vencer todos los obstáculos que se presentasen. Entonces, me abracé a Dios y pedí fuerzas.

Finalmente, logrando la medicación, empecé a tomarla el 13 de enero de este año. Ya sabía que la primera dosis sería inolvidable, por eso me preparé antepasadamente. Realmente es algo horrible, pero, ¡rs.rs.rs, no mata! Quedé cobijada con cuna frazada, con sol de 40º C, tiritando, mucha fiebre, durmiendo sin parar y con muchas pesadillas. Tylenol, solo la primera vez que tomé el Alphapeginterferon. ¡No soy muy fan de remedios! Evito el máximo tomar el tylenol. Siento aún mucho sueño a determinada hora del día, las piernas cansan y me quedo un poco ñoña y febril, a veces una cefalalgia y los ojos lagrimean o se ponen secos, principalmente de día o cuando hay mucho sol y calor. Pero los síntomas están disminuyendo a cada día. Cuando llueve mejoro un cien por ciento. Hay también un gusto de metal en la boca y me quedo con acidez en la boca y si me abajo, al levantar me quedo tonta, pero creo que debe ser el uso de la Ribavirina. Actualmente el Alphapeginterferon solo me causa un gran mal estar, pero nada que no se pueda aguantar. En la parte emocional me quede depresiva, impaciente y ansiosa.

Sigo a la raya la dieta de la alimentación, sin grasa, sin carne roja, muchas frutas y legumbres. Alcohol, ni en la próxima generación yo voy a querer beber. No tomo ninguna medicina sin preguntar la médica que me acompaña. Prefiero pasar mal a interferir en el buen andar del tratamiento. Chocolate, yo chocólatra de billetera me privé sin dolor. Ahora estoy liberada sin exageraciones. Poco azúcar, ninguna grasa, excepto aceite en dosis humildes, zumo de boldo con hierbabuena tirado en la hora de la rama fresca durante dos días antes de tomar el alphapeginterferon, mucha fruta, sandía, banana, avena, manzanas, miel, jalea real, polen de flores, semillas de linaza, tes de manzanilla, hierbabuena, piña, leche de soja, germen de trigo, quinua, lechuga, leche, fideo integral, mucha y mucha agua, tipo 3 vasos por hora.

Actualmente, cuatro meses después, logré reducir la carga vírica de 58 mil para trescientos. Por otro lado, estoy con anemia profunda la cual ya estoy cuidando y tratando.

Agradezco de corazón a mi Gran Dios, a todos los médicos que me acompañaron, al Grupo Optimismo, Dr. Carlos Varaldo, la Sra. Candida, que fueron solidarios y participativos orientándome todo el tiempo, al Sr. Luiz del Núcleo Acción que también mucho me apoyó y también a la 14ª Vara de Hacienda Pública por la insistencia en la cobranza de la entrega de la medicación, qué me hizo ver que nuestros derechos, deberes y seguridades no están apenas escritos en una hoja de papel de nuestra Constitución, pero inclusos también en el día a día del ciudadano brasileño.

Hoy me siento victoriosa y llena de esperanzas. ¡Creo qué hasta más fuerte de lo que nunca fui! No sabría jamás el tamaño de mi fuerza si no hubiese la necesidad de manifestarla. No sabría jamás mis derechos si no hubiese la necesidad de pelear por ellos.

Podría omitir mi enfermedad, silenciarme y tal vez no sufrir. Si por un lado yo sufrí algunas discriminaciones, por otro yo pude avisar algunas personas sobre la necesidad de hacerse exámenes. La mayoría no hizo loa prueba. Apenas tres personas que resolvieron hacer, lamentablemente descubrieron que están infectadas, también por transfusión sanguínea, pero por lo menos ahora ellas tienen la chance de curarse o por lo menos luchar para conseguir se curar y el deber de extender ese deber de alertar otras personas en cuanto a la necesidad de hacerse los exámenes.

Aprovecho para destacar que es de extrema importancia el apoyo y acompañamiento familiar. ¡Muchas veces me sentí sola también! La Escuela donde estoy ahora, aunque de licencia, recibo mucho cariño y apoyo, eso nos da más fuerza y estímulo.

En cuanto a la anemia, de aquí a poco retorno a ustedes la buena noticia de que ya me curé, rsrsrs. ¡No veo la hora de volver a las montañas, hacer mis trillas y escaladas! ¡Abrazar la naturaleza cual si estuviese abrazando el Dios mío!

Carlos Varaldo
www.hepato.com
hepato@hepato.com 


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