Marcia Pinto Fontenelle Mello – Brasil

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Paré mi tratamiento de Hepatitis C, en octubre de 2012.

Fueron precisamente un año y seis meses de Interferón una vez por semana más Ribavirina tres veces al día más la Inyección de eritropoyetina tres veces por semana. Fue un tratamiento muy difícil y sufrido, pero el virus está mantenido Indetectable desde entonces.

Intentaré hacer un relato de unos breves momentos que pasé cuando yo estaba haciendo el tratamiento para ayudar ustedes mis amigos que van a pasar por esto.

Mi intuito es relatar que todo el sufrimiento es soportable y va a pasar.

¡Tenemos un objetivo!

Primero le gustaría decir que nadie que ya tomó el Interferón puede siquiera evaluar lo que nosotros sentimos a lo largo del tratamiento. Ni aun los médicos nuestros ángeles de la guardia. Pueden imaginar y hasta prever nuestros síntomas y pueden nos ayudar a aguantar nos medicando a cada nuevo síntoma. Caminamos siempre juntos.

¡El médico y el paciente!

¡Entonces, vamos a conocer un poquito de lo qué podemos pasar con el tratamiento para tentar la cura de esta tal de HEPATITIS C!

Fueron dos años siendo evaluada. Exámenes, biopsia y acompañamiento hasta mi médica( puedo llamar así), pensar que yo estaba lista para empezar el tratamiento y era una paciente viable en el consenso. Fue una exhaustiva corrida hasta llegar el día de pegar la primera lleva del tratamiento (para 1 mes) en la farmacia del hopital. Bendita fui porque no me dejaron sin medicina ningún día.

Todo mes durante dieciocho meses, allá iba yo con mi bolsa térmica y hielo pegar las inyecciones de mi salvación. Soy grata al sistema público de salud de Brasil por la competencia y excelencia en mi cura.

Bueno, el primer Interferón nunca será olvidado. La aplicación fue hecha en el Hospital que me traté, y la enfermera dio el primer tiro de misericordia en mi barriga. Me quedé sorpresa porque nada aconteció hasta más o menos unas seis horas después. Hasta me dio risa, pensando que iba a ser flojera.

¡Ahí sí,… empezaron las ziquiziras!!!

Comenzó un calofrío, vino la fiebre, temblor intenso, cefalalgia, pero fue menos aterrorizante de lo que escuchamos o nos quedamos procurando en el internet. ¿Somos curiosos no?

En el primer día despues de la inyección la cama es su mejor amiga.

¡Después vamos enfrente!

A lo largo de los meses fui pquedando más debil.

¡Hace parte!

Tuve muchos dolores en el cuerpo, en las piernas, en la cabeza, en las huesos, tenía días que yo apenas podía andar, lloraba por cualquier motivo y lloraba sin motivo, tenía dificultad de respirar y cansancio físico, siempre creyendo que todo era fruto del tratamiento. Mi médica, me daba fuerzas y mi cansancio fue justificado a través de los exámenes. Estaba con una grave anemia siendo la culpa de los remedios, aguanté todo por la voluntad de quedar curada.

Fui adelante y estoy venciendo.

Fue introducido el medicamento Citalopran ( fui al psiquiatra), por cuenta de la depresión, efecto secundario del tratamiento.

Fue introducido tres veces por semana las inyecciones para anemia. Tomé hasta el final del tratamiento.

Entonces, en el total yo tomé 4 inyecciones en la barriga durante un año y medio más la Ribavirina.

Imagine esto:

Mi esposo y gran compañero, no sabía aplicar inyección, Pero él aplicó todas con gran destreza. Y antes de cada una de ellas hacía una oración y colocaba un puñado de amor y juntos nosotros dos vencemos ésta batalla.

Continuando mi historia…

Cuando las dolores en el cuerpo estaban insostenibles, fui encaminada por mi médica, para el neurólogo. Pidió exámenes e hizo una prueba y un cuestionario y fue diagnosticado, Fibromialgia, siendo que fue postergado el tratamiento de esta enfermedad por cuenta de mi estado y se quedó para después que yo acabase el tratamiento de la HC.

Además de los dolores en el cuerpo, en la nuca, en la pierna, en el muslo, en las rodillas, en la espalda en el cuadril, en la columna, en los brazos, antebrazo, en la cabeza, en el cuero cabelludo en la frente, atrás del globo ocular, nunca han parado, mi cabeza comenzó a la parecer que estaba inflamada. El dolor era tan intenso, duraba 24 horas con algunas treguas durante el día, pero empecé a notar que ninguna medicina recetada hacía pasar este dolor.

Hice tratamiento con otorrino, pues tenía diagnóstico de sinusitis, traté, hice tomografia y los dolores estaban me consumiendo.

Fui encaminada para el neurólogo nuevamente.

Según el otorrino las dolores no más podrían ser consecuente de la sinusitis.

No dejé de hacer mi trabajo, ni de cuidar de mis obligaciones. Sentía cual si mi cabeza estuviese inflamada por dentro, dolía , ardía, ardía, parecía que iba a estallar, y los ojos irían saltar de las órbitas por una supuesta compresión. Nada era confortable para dormir, no conseguía encontrar una posición para relajar la cabeza en la almohada. El cuero cabelludo estaba sensible.

No tenía más alegría ni físico para hacer una caminata, hecho que mucho me daba placer antes de empezar el tratamiento. Miraba para la distancia y sabía que podería hasta caminar, pero, los dolores me consumían. Acababa quedando irritada y solo cuando conseguía me acostar un poco es que tenía fuerza para recomenzar mi día a día.

Detalle, la picazón que da en el cuerpo parece sarna, pero no es.

Mi cabello empezó a caer. Pero no me quedé calva.

Mi cuerpo quedó lleno de heridas por la picazón.

Pero todo va a pasar.

Adelgacé nueve quilos.

Un nuevo hecho me asustó, yo me olvidava de todo. Hacía las cosas mecánicamente, y después percibía qué algo no quedaba registrado.

Por ejemplo, si yo usaba un fosforo no sabía donde él fue colocado para usarlo en la próxima necesidad. Perdí una pendiente porque no sé qué pasó en la hora que la puse, ni tengo noción de como la perdí. Esto no perjudicó mis obligaciones, tenía conciencia que estaba con esta dificultad. aun cuando yo solo percibiese después de acontecido. Eran pequeñas situaciones. Pero fueron asustadoras.

Luchaba para no quedarme solo acostada, porque era solo en cuanto sentía un alivio de los dolores. Pero sabía que no era esto que yo quería.

Solo en tocar en mi cuerpo el dolor era insoportable. Hasta en el baño o peinando el cabello. Las manos estaban amaneciendo medio rígidas y necesitaba ejercitar un poco para que vuelvan los movimientos normales.

¡Me quedé irritada de tanto dolor! ¡Cruces!

Solo con mucho amor que conseguí superar todo esto y avanzar.

Cuando yo miraba para mi esposo mi ángel de la guardia yo solo faltaba pedir a él llevarme en el cuello para el trabajo.

Pero fue él el mi mayor verdugo y el mi Salvador.

UFA……..

Pero cuando llegó el día de tomar el último Interferón también no voy a olvidar jamás.

Fue una alegría.

Deber cumplido.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
hepato@hepato.com 


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