Paulo Baumotte – Cura de la Hepatitis C

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Nací en 1943, teniendo así 72 años. Nunca fumé y no tengo problemas coronarios. Nadé hasta los 69 años.

En 1995, con 52 años, al donar sangre para los hemofílicos, fui alertado que estaba impedido de hacerlo y debía cuidar de la contaminación existente por el virus de la Hepatitis C – HCV.

Memoricé y descubrí, que, en 1983, a los 40 años, había hecho una operación de intestino, debido a que un pólipo benigno, habiendo recibido algunas bolsas de sangre. Evidentemente las bolsas estaban infectadas con un virus desconocido en la época, el HCV.

Había entonces convivido con el virus durante 12 años sin saber.

Con un acompañamiento médico, medio displicente, fui siguiendo los consejos con paliativos.

En 2002, a los 59 años, a través de una amiga, que había hecho trasplante de hígado por la misma razón, fui encaminado a la Dra. Elizabeth Balbi y su equipo, a quien debo la vida.

En 2005, a los 62 años, hice el tratamiento con Interferón + Ribavirina durante un año con sus efectos colaterales conocidos. Un año difícil y doloroso, hasta que el virus se quedó indetectable. La chance de cura era del 50%, pero la edad, el tiempo de enfermedad, etc., no eran a favor. ¡Después de tres meses sin tomar el cóctel, tuve la tristeza de mirar el resultado del examen de sangre y verificar la presencia del virus!

La única alternativa en la época era monitorizar el comportamiento del hígado, ya que el virus se mostraba “buenito”. Hasta entonces, era una enfermedad “invisible” sin mayores síntomas hasta que, en 2012, yo con 68 años, empecé a deteriorar. La Dra. Balbi recomendó la inscripción en la fila nacional de trasplante, lo que fue hecho en octubre 2012.

Pero, además de la carencia de donadores, el índice MELD, que organizaba la fila de prioridades para el trasplante, me mantenía lejos de los primeros indicados, lo que significaba que, para lograr un hígado, era preciso que yo empeorase,

Durante 2013, me quedé con un color amarillo, desacordé con hipoglicemia, tuve ascitis y por fin, una cirrosis y llevó los niveles de enzimas para el alto. Una infección urinaria me hizo ir para al primer lugar de la fila y fui inmediatamente internado en el CTI del Hospital Quinta D’Or. – HQD’Or.

Durante cinco días esperé por la donación de un hígado compatible. En el día 08/11/2013, conseguido el hígado, fui llevado aprisa para el Centro Quirúrgico del Hospital San Francisco – HSF, habiendo sufrido una insuficiencia respiratoria y teniendo que esperar el término de otra operación que ya estaba siendo realizada.

Fue realizada la operación con suceso. Tres días después, yo ya me recuperaba paulatinamente.

¡Ahí vino a primera infección hospitalaria! Sin saber exactamente la causa, tomé antibióticos, que combatieron el mal dos semanas después.

¡Ahí vino la segunda infección hospitalaria! Nuevamente fui sometido a un tratamiento de choque, ya en condiciones generales estremecidas. Pero el buen Dios, algunos días pasados, me hizo volver a ver mis amigos y familiares.

¡Ahí vino la tercera infección hospitalaria! Ya con poca resistencia, sufriendo delirios y en coma, mi ser peleaba por la vida, y las innúmeras preces me mantuvieron vivo. El mal fue, una vez más, debelado.

Ya estaba hacia tres meses en el CTI do HSF, cuando en inicio de febrero 2014 fui transferido para el CTI do HQD’Or, en el sector hepático. ¡Una semana después, fui finalmente para el cuarto!

En el cuarto permanecí de mediados de febrero hasta inicio de abril 2014, cuando fui liberado para terminar el tratamiento en casa. Salí de andador y con tres escaras, cuyo curativo era hecho, diariamente, por una enfermera y posteriormente por mi abnegada esposa.

Contabilicé cinco meses en el hospital, fuera de casa.

En junio de este mismo año 2014, ya caminaba lentamente con un bastón, hacía curativos en una escara renitente en la espalda y hacía fisioterapia. ¡Pero tenía más! Inadvertidamente levanté y caminé con calcetines, qué me causó una caída y la fractura del fémur izquierdo.

Nuevamente volví al HQD’Or, donde fueron colocados seis pivotes en mi pierna.

Más un período de 17 días de internación.

En fines de junio 2014, volví a casa, para recomenzar la fisioterapia para aprender a andar y curar la escara de la espalda.

La escara duró casi dos años y solo cerró en noviembre de 2015. En esta época, yo ya con 72 años, logré el kit del nuevo tratamiento recién descubierto, compuesto de los medicamentos Sofosbuvir + DACLATASVIR.

Durante el tratamiento de 12 semanas, sin efectos colaterales, la cantidad de virus fue bajando de algunos millones, log7, para indetectable.

Después de más tres meses de cuarentena sin tomar el remedio, hice el examen de sangre y recibí el resultado: RNA DEL VIRUS DE LA HEPATITIS C = NO DETECTADO.

De la Dra. Samantha, en el Hospital San Francisco, escuché: “ESTÁ CURADO!”.

¡Gracias Señor Jesús!

Paulo Baumotte

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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