Informaciones sobre la cirrosis

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El cirrosis es llamado por los médicos de “cicatriz” ya que la superficie del hígado parece similarv a una cicatriz en la piel, con protuberancias. La evolución para el cirrosis en general es lenta, llevando muchos años. Todo empieza con cualquier “agente” que ataque el hígado. Entre esos “agentes” los más comunes son el abuso de bebidas alcohólicas y las hepatitis B y C, pero también causas auto-inmunes, la exposición a substancia química, a esteatosis no alcohólica (depósitos de grasa en el hígado), causas genéticas, virus diversos y, entre otros algunos problemas cardíacos o vasculares.

Todo empieza con una inflamación del hígado, la cual permaneciendo por un largo período empieza a formar fibras, proceso este llamado de fibrosis. Permaneciendo la agresión las fibras aumentan de tamaño y con eso dificultan el pasaje de la sangre por el interior del hígado hasta que el aumento del tamaño obstruye el pasaje de la sangre ocasionando entonces la muerte de las células hepáticas, llegando entonces a caracterizar el cirrosis. Como ejemplo simple, conocido de toda la población podemos comparar el proceso evolutivo a lo que acontece cuando alguien quiebra una pierna. Si no es inmovilizada la piernaestará se inflamando y dificultará el pasaje de la sangre (proceso similar a la fibrosis en el hígado) y si permanecer hinchada, sin tratamiento la pierna irá a gangrenar por falta de irrigación sanguínea, debiendo ser amputada. Este punto podría ser considerado, como un ejemplo, la cirrosis.

Curioso que en la mayoría de los casos todo el proceso progresivo de la fibrosis y del cirrosis raramente presenta síntomas, pudiendo incluso evolucionar para el cáncer de hígado sin ninguna señal clinica que incomode al paciente. El diagnostico en general es “histológico”, esto es, una biopsia del hígado es que muestra el grado de daño hepático existente, sea éste de fibrosis o de cirrosis. La biopsia puede ser dispensada cuando existen señales evidentes de cirrosis avanzado, con resultados de plaquetas y sedimentación comprometidos y por metodos de ecografia, ciuando se se observa una vena puerta dilatada y hasta un bazo aumentado. En estos casos en general es solicitada una endoscopia para verificar se existen varices en el esófago.

En el cirrosis instalado pueden aparecer los primeros síntomas clínicos. Entre los más comunes el paciente presenta flaqueza, falta de apetito y pérdida de peso. El paciente puede se quedar amarillento (ictericia) principalmente en los ojos si el flujo de bilis es dificultado y puede reclamar de picazón en la piel. Otras complicaciones son la ascitis (acumulo de fluido en la barriga, llamada popularmente de barriga de agua) vómitos de sangre por la ruptura de las varices formadas en el esófago y en los casos más graves la encefalopatia hepática. Entre los síntomas menos comunes que pueden aparecer se encuentran la formación de las llamadas “arañas” vasculares en la piel, pérdida de masa muscular, pérdida de cabello, aumento del tamaño de las manzanas del rostro y aumento del tamaño de los pechos (en los hombres).

El cirrosis es evaluado en “compensado” y “descompensado”. El cirrosis compensado es cuando el paciente presenta cirrosis comprobado por la biopsia, pero no tiene ningún síntoma. El cirrosis “descompensado” es medida en grados diferentes conforme los síntomas. Cuando aparece una ascitis ligera es llamado de Grado 1, si la ascitis es moderada el nivel pasa a ser Grado 2, si los cuadros de ascitis son frecuentes el Grado es 3 y si la ascitis es refractaría sin responder a dietas sin sal o a dosis elevadas de diuréticos, es considerada Grado 4. A medida que aumenta el Grado otras complicaciones aparecen, como las varices en el esofago, la hipertensión portal y la encefalopatia.

Como la progresión hasta un cuadro de cirrosis es causada por un “agente” el tratamiento intenta eliminar aquello que causa la agresión, con lo cual si busca paralizar la progresión del cirrosis. El cirrosis puede tener su progresión disminuida y hasta totalmente detenida, pero por ahora no existe cura para el cirrosis, ya que es imposible la regeneración de las células hepáticas en las cuales no circula sangre. Pesquisas con medicamentos y células madres (tronco) están siendo realizadas, pero todavía no existen resultados confirmados. El paciente cirrotico debe llevar una dieta equilibrada con suplemento de las vitaminas que sean indicadas conforme su caso de desnutrición. Las complicaciones deberán recibir tratamiento médico a medida que ellas aparezcan. Con un adecuado y especializado acompañamiento médico el paciente cirrotico tendrá una larga expectativa de vida.

El trasplante de hígado es la solución actual para la mayoría de los casos. Presenta algunos problemas, como el riesgo de la cirugía, la dificultad de conseguir un donador y, también, si el agente causador del cirrosis no fue eliminado antes del trasplante el nuevo hígado también será atacado. En estos casos existe la posibilidad de tratamiento para eliminar el virus después de realizar el trasplante. En los casos en los que el cirrosis fue causada por el alcohol o por substancias tóxicas el paciente debe quedar lejos de estos focos agresores.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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