Los beneficios y peligros de las vitaminas en las enfermedades del hígado

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Personas con enfermedades que atacan el hígado, como las hepatitis o la esteatosis (grasa en el hígado) presentan en general el síntoma del cansancio, se sintiendo pesadas y exhaustas. Algunas optan por se automedicar comprando en la farmacia de la esquina complejos vitamínicos, otras, más cautas consultan un médico, el cual explica primero que ese cansancio es fruto de la edad, del estrés de la vida, del exceso de trabajo, de la falta de dinero, etc. etc., acabando, también, por recetar un complejo vitamínico.

En este artículo no hablaré de todas las vitaminas, pero solamente de aquéllas más comunes de ser utilizadas por personas con problemas hepáticos. En general todos parten para los conocidos complejos vitamínicos, los cuales poseen dosis elevadas de vitaminas grasas, caso de las vitaminas A y E o de suplementos de hierro. ¿Será qué ellas son buenas para quién ya está con su hígado afectado? Para evitar problemas lo ideal es realizar la complementación vitamínica natural, con una buena alimentación equilibrada.

Hoy es altamente conocido que ingerir vitamina A en exceso perjudica el hígado. Por ser oleosa con su uso diario, por más de 60 ó 90 días, irá se depositando en el hígado, formando depósitos de grasa (aumenta la esteatosis) e inflamando el órgano (aumenta las transaminasas). Peor aún si la mujer embarazada la utilizar en exceso podrá causar defectos en el feto.

La vitamina A es encontrada naturalmente en muchos alimentos: melón, damasco, papaya, mango, zanahoria, brócoli, patata dulce, col, espinaca, calabaza, guisante, remolacha, hígado, mantequilla, huevos.

Muchos utilizan acido fólico (vitamina B9) durante el tratamiento con ribavirina objetivando disminuir la anemia, sin embargo la utilización del acido fólico en períodos fuera del tratamiento de la hepatitis C, cuando empleado en dosis arriba de los 5.000 mcg al día podrá hacer con que no sea diagnosticado un cuadro de anemia grave causado por falta de la vitamina B12.

Las vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12) son encontradas en numerosas fuentes naturales como: patatas, bananas, lentejas, pimienta, aceite de hígado, pavo y atún. Levadura y melado son dos fuentes especialmente buenas de vitaminas B.

Individuos con enfermedades hepáticas pueden presentar problemas óseos por deficiencia en la absorción de la vitamina D, siendo recomendada una alimentación que aumente la absorción de la vitamina D. La vitamina D es encontrada en productos fortificados como leche, leche de soja y cereales. La dosis para adultos hasta los 50 años es de 5 microgramos por día (200 UI/día). La recomendación aumenta para 10 microgramos/día (400 UI/día) para personas entre 50 y 71 años de edad y para 15 microgramos/día para la edad arriba de los 70 años. Cantidades excesivas de vitamina D pueden causar problemas como anemia y daños en los riñones. La exposición al sol por un período de 30 minutos favorece la absorción de la vitamina D por el organismo.

La vitamina E es un excelente antioxidante, aumenta las defensas del organismo y disminuye la inflamación en el hígado, pero por ser oleosa deben se evitar las dosis elevadas o su uso prolongado. No es recomendable tomar vitamina E en cápsulas porque al se acumular en el hígado puede causar problemas de hemorragias y problemas renales. Lo ideal es procurar las fuentes en los alimentos como almendras, semillas, nueces, aceite de oliva, cereales, granos integrales, espinaca, brócoli y mango.

Concluyendo, podemos afirmar que las vitaminas son seguras y saludables si consumidas de forma adecuada, pero consumidas en la forma de suplementos vitamínicos en grandes dosis pueden ser totalmente negativas para el organismo.

Si usted tiene cualquier enfermedad que ataca el hígado informe su médico sobre cualquier vitamina o suplemento vitamínico que esté utilizando. El sabrá indicar cual la dosis máxima y durante cuanto tiempo usted podrá hacer uso para lograr un efecto benéfico y no aparecer de aquí a algún tiempo con un nuevo problema de salud por culpa del exceso de vitaminas.

Carlos Varaldo
www.hepato.com
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