La hepatitis C, el estigma y la cura

1975

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La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia” – Definición de Salud de la Organización Mundial de Salud.

Acaba de ser publicado en el “World Journal of Gastroenterology” un excelente artículo demostrando claramente que la hepatitis C no es solamente una enfermedad del hígado, pero también una enfermedad mental, psicológica, familiar y social.

Las consecuencias más graves de la hepatitis C son la cirrosis hepática y el cáncer en el hígado. La cirrosis aparece en un 20% a 40 % de los pacientes, conduciendo al fallo hepático y la muerte. Es un virus RNA identificado en 1989 y clasificado por la Organización Mundial de Salud como oncogénico por la facilidad con que provoca cáncer en el hígado. El cáncer de hígado es el quinto en el mundo en mortalidad.

El estigma que la persona infectada que por veces carga es enorme y puede tener varias consecuencias. La principal causa es la falta de información necesaria, tanto en el infectado, en la población y hasta en los propios profesionales de salud.

Coloca el artículo que la cirrosis es una de las situaciones más cancerígena en términos médicos. El desarrollo del cáncer es un hecho real, aconteciendo en hasta 4% al año en las personas con cirrosis hepática. La calidad de vida de un cirrótico descompensado puede ser muy pobre, con hospitalizaciones frecuentes. En esta fase apenas el trasplante de hígado es la opción terapéutica existente.

Además del drama de ser infectados, los profesionales de salud, pacientes, familia, sociedad, deben estar conscientes de la posibilidad de cura real y eliminación total y definitiva del virus. Si aún no existe cirrosis la cura es para todo la vida. Si ya existe cirrosis, se mantiene el surco de evolución para cáncer, si bien que muy reducido. Venturosamente la cura de la mayoría de los infectados ya es posible.

Varios ensayos clínicos están en rápido desarrollo en todo el mundo, una nueva generación de medicamentos está se aproximando rápidamente, como Sofosbuvir, Daclastavir, Asunaprevir, ABT-450, Faldaprevir, Simeprevir, Deleobuvir, algunos de ellos usando apenas medicamentos orales, por un periodo de 12 semanas, con pocos efectos secundarios y porcentaje de cura de hasta 93%. En un cuarto de siglo, el porcentaje de cura aumentó del 6% a 90%, en el genotipo 1.

Al inicio, la comunidad médica estaba con miedo de la palabra cura. Pero ahora es bien conocido que esta palabra puede ser usada. Con efecto, es una cura virológica para la vida toda. Está probado que el virus no es detectado en las células de hígado o de células mononucleares de la sangre. También no existe una enfermedad oculta, como es el caso para la hepatitis B.

Aunque la cura es definitiva, debemos ser cautelosos en pacientes con cirrosis hepática, porque si bien la posibilidad de desarrollo de cáncer es fuertemente reducida, ella aún permanece. Está es una de las razones para ofrecer inmediatamente el tratamiento a los pacientes con fibrosis mínima o moderada, de modo a reducir la oportunidad de llegar a la cirrosis.

Beneficios de la cura de la hepatitis C

1 – Carga viral negativa para toda la vida, en más del 99% de los casos

2 – Carga viral negativa en el hígado

3 – Carga viral negativa en las células periféricas mononucleares de la sangre

4 – No detección del genotipo

5 – En algunos casos la prueba anti-HCV puede se quedar negativa después de cinco años de la cura, lo que es llamado de “seroconversión”

6 – Normalización de las transaminasas AST, ALT y GGT

7 – Mudanzas en el ultrasonido (contornos del hígado pueden se volver regulares, reducir el diámetro de la vena puerta en caso de hipertensión portal)

8 – Desaparición de los nódulos linfáticos, cerca del hígado

9 – Reducción de los valores de la fibrosis.

10 – La reducción del riesgo de progresión para cirrosis

11 – Reversión de cirrosis en algunos casos

12 – Desaparición de varices esofágicas

13 – La reducción del riesgo de progresión para el cáncer de hígado

14 – Reducción del riesgo de enfermedad hepática descompensada (ascitis, ictericia, ruptura de varices del esófago, encefalopatía)

15 – Reduciendo a cero del riesgo de recidiva después del trasplante de hígado (si necesario)

16 – Mejoras de la calidad de vida (falta de voluntad, fatiga, bienestar general)

17 – Reducción del impacto psicológico (ansiedad / depresión)

18 – Desaparición del riesgo de transmisión sexual

19 – Desaparición del riesgo de transmisión perinatal

20 – Disminución del precio del seguro de vida o plano de salud privada

21 – Cura de condiciones asociadas (porfiria cutánea tarda, poli neuropatía, urticaria, crioglobulinemia, linfomas)

22 – Reducción del estigma, familiar y social

23 – El tratamiento comprueba la relación costo-beneficio

24 – Beneficios totales para la salud pública

25 – Reducción del riesgo de muerte por enfermedad hepática

26 – Mejora neurocognitiva

27 – Cura de la hepatitis C

Salud mental y calidad de vida en la hepatitis C

Además de la historia natural de la enfermedad, los impactos personales de un diagnóstico de infección de la hepatitis C y su tratamiento afectan fuertemente la calidad de vida de los pacientes. Problemas de salud mental ocurren con frecuencia en los infectados y, aumentan durante el tratamiento antiviral. Estos individuos frecuentemente presentan síntomas neuropsiquiátricos como fatiga, ansiedad, depresión y disturbios cognoscitivos.

El tratamiento con interferón está asociado a un elevado número de reacciones adversas, tales como la irritabilidad, insomnio, fatiga y pérdida de apetito. Más allá de estos, los síntomas neuropsiquiátricos (especialmente la depresión, y por veces con ideas suicidas) están entre los efectos secundarios más comunes en el tratamiento siendo una de las principales causas por qué los pacientes interrumpen el tratamiento. Es de destacar que, hasta cierto punto, los síntomas psicopatológicos (depresión, disturbios cognoscitivos) pueden estar asociados a la infección de la hepatitis C, mismo sin un tratamiento.

Un grande número de pacientes sometidos a tratamiento debe ser encaminado para evaluación psiquiátrica y, si necesario, debe recibir tratamiento para la depresión y otros síntomas neuropsiquiátricos.

Reconocimiento de depresión y otros síntomas neuropsiquiátricos es importante, y puede mejorar la adherencia al tratamiento.

Estigma de la hepatitis C

El diagnóstico de la hepatitis C fue relatado por tener impactos profundos sobre la relación social. Estigma relacionado con la infección conduce a elevados niveles de ansiedad y miedo exagerado de transmisión, lo que puede ser una de las principales causas de aislamiento social e intimidad reducida en las relaciones.

Porque en muchos países la grande mayoría de las personas con hepatitis C tiene un histórico de uso de drogas intravenosas, son frecuentemente acusados de adquirir la enfermedad, y vistos como irresponsables e indignos. Además, como es una enfermedad transmitida por la sangre, la hepatitis C está fuertemente asociada con el HIV (SIDA). Existe esta asociación debido al hecho de que el abuso de drogas inyectables es un factor de riesgo significativo para la transmisión de ambas las enfermedades, y eso puede ser un factor estigmatizante de estos pacientes.

El estigma puede ser definido como actitudes expresas por un grupo dominante, que ve a los otros como socialmente inaceptables. La noción de estigma denotando relaciones vergonzosas y desvíos de lo que es considerado “normal” tiene una larga historia dentro de las enfermedades causadas por infecciones, en particular HIV, y más recientemente en la hepatitis C.

Esas normas, comportamientos y creencias que cercan la infección por hepatitis C puede llevar a la alienación de la familia y amigos, bien como a la discriminación (percibida o real) en los servicios de salud y locales de trabajo.

El estigma puede afectar el auto- estima y calidad de vida. También puede impedir el suceso de diagnóstico y tratamiento, llevando al riesgo de transmisión de la enfermedad de forma continuada. Es un fenómeno social que influencia el curso de la enfermedad y marginaliza pacientes.

La estigmatización afecta no apenas el individuo, pero también de todo el curso de la enfermedad, los profesionales de salud no están inmunes a los estereotipos y juicios que puedan influenciar el curso del tratamiento de pacientes con hepatitis C. Alterar este comportamiento irá a ayudar a evitar el aislamiento, la suspensión del tratamiento de los pacientes y que irá a aumentar la procura por atención médica.

La hepatitis C debe tener un abordaje global en su tratamiento. Exige esfuerzos educacionales de base amplia, a fin de aumentar la comprensión de esta enfermedad, aún ligada a varios estereotipos peyorativos. Esos esfuerzos deben incluir a pacientes y sus familiares, prestadores de cuidados de salud y de la sociedad como un todo. Mayor conocimiento de la hepatitis C es fundamental para auxiliar pacientes en la autogestión de su enfermedad, y es importante para reducir la carga de la enfermedad.

Varios beneficios de cura de la hepatitis C

Concluyen los autores que podemos considerar que curar la infección por la hepatitis C es un beneficio real para la salud pública, principalmente a través de la reducción del riesgo de complicaciones y de morir por causa de la enfermedad hepática. Teniendo acceso a las terapias más modernas la eficacia del tratamiento aumenta significativamente la supervivencia de pacientes infectados. La hepatitis C crónica es una epidemia silenciosa, una enfermedad global con un fuerte estigma, pero con grande chance de cura definitiva.

MI COMENTARIO

Nada a añadir, al artículo de los Profesores. Rui Tato Marinho y David Pires Barreira es la más perfecta colocación sobre el estigma y discriminación sufrida por los infectados con hepatitis C y los beneficios que la cura propicia en la vida del paciente infectado.

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
Hepatitis C, stigma and cure – Rui Tato Marinho and David Pires Barreira – World J Gastroenterol. 2013 October 28; 19(40): 6703-6709. Published online 2013 October 28. doi: 10.3748/wjg.v19.i40.6703

Carlos Varaldo
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